La presidenta del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN), María Teresa Estevan Bolea, anunció la imposición de "una sanción muy importante" a la central nuclear de Zorita, al noreste de Madrid, por la entrada de miembros de Greenpeace en sus instalaciones, incidente que calificó de "lamentable" y "deplorable".
Más de 20 ecologistas de Greenpeace se personaron ayer en la mañana, en los accesos de la central y mientras la mayoría de ellos se encadenaron a la verja de entrada, otros seis escalaron la cúpula de la planta, a unos 30 metros de altura, tras saltar la valla de acceso.
En lo alto de edificio desplegaron una gran pancarta con el lema "Zorita, cierre ya", petición que hacen al considerar que la planta es obsoleta (es la más antigua de España y lleva funcionando 34 años) tiene "graves problemas de seguridad y está funcionando con la connivencia y permisividad" del CSN, según los ecologistas.
"La central no puede permitir que unas personas entren en sus instalaciones de la forma que han entrado, con cámaras y mochilas, e instalarse en la cúpula durante horas y horas", afirmó Estevan, quien calificó el incidente como "absolutamente deplorable".
Comentó que en esta ocasión han sido activistas de Greenpeace, pero "podían no serlo" y "sobre todo después del 11 de septiembre cuando el CSN ordenó a todas las centrales reforzar las medidas de seguridad conforme a las indicaciones internacionales".