Los miles de niños de EE.UU. que envían cartas a Santa Claus en su casa del Polo Norte este año no recibirán respuesta, ya que el servicio postal anunció que suspenderá su tradicional programa por la seguridad de los menores. El pasado año fue descubierto entre los voluntarios un delincuente sexual, lo que puso en alerta roja al servicio postal puesto que en las cartas los niños indican su dirección y datos personales.
La organización ha prohibido que los voluntarios tengan acceso a los datos de los niños y ha pedido a sus oficinas que sean borrados y sustituidos por un código que solo conozcan los funcionarios. La portavoz del servicio postal de Alaska, Pamela Moody, dijo que es importante proteger a los menores y anunció que con estas restricciones es inviable continuar con el programa.