La región boliviana de Santa Cruz acudirá este 4 de mayo a un referéndum sobre la ratificación de su estatuto de autonomía, un legítimo hito histórico para sus impulsores que el Gobierno y sus partidarios consideran como un intento de secesión promovido por grupos económicos.
La aspiración autonomista forma parte de Santa Cruz "desde siempre", según dijo el abogado constitucionalista Juan Carlos Urenda, uno de los ideólogos del estatuto cruceño, quien sitúa el origen de este movimiento en la escasa participación que la región tuvo en la fundación de la República de Bolivia: apenas un 10%.
Sin embargo, desde el oficialismo se sostiene que se trata de un movimiento secesionista impulsado por poderosas logias económicas y conservadoras, que pretenden una "república de facto" en la región más rica del país mediante un costoso sondeo de opinión, porque consideran que la consulta es ilegal.
Según encuestas publicadas por varios medios en los últimos días, el 75% de los cruceños votará "SÍ" al estatuto con el que Santa Cruz liderará los movimientos autonomistas de Bolivia y que, para el Ejecutivo que preside Evo Morales, amenazan la integridad territorial boliviana.
La historia reciente del autonomismo cruceño tiene su hito central en el referéndum de julio de 2006, celebrado en todo el país, cuando en este departamento ganó el "SÍ" a la autonomía, con un amplio respaldo del 73%.
Las otras tres regiones de la llamada "media luna", término que define al territorio que conforman Santa Cruz, Beni, Pando y Tarija, también apoyaron su proceso autonómico, lo que no ocurrió en los demás departamentos: La Paz, Oruro, Chuquisaca, Cochabamba y Potosí.
Ese mismo día, se celebraron paralelamente las elecciones a la Asamblea Constituyente, en la que el oficialista Movimiento al Socialismo (MAS), el partido de Morales, logró más de la mitad de los votos.
El proyecto aprobado, a fines de noviembre pasado, por la mayoría oficialista de esa Constituyente, sin apenas participación de la oposición en la controvertida recta final de sus reuniones, está estancado y pendiente de la celebración de dos referéndums para su ratificación.
La "Constitución del MAS", como la denomina la oposición, prevé en su articulado varios niveles de autonomía: departamental, regional, provincial, municipal y la indígena.
Pero este modelo de descentralización administrativa no satisface las aspiraciones de los líderes de la oposición regional, y especialmente a los cruceños, que atribuyen la actual coyuntura precisamente "al fracaso" de la Asamblea Constituyente.
"Es una Constitución racista y además hipócrita, que reconoce las autonomías pero en realidad las quiere destruir", según Juan Carlos Urenda.
En su opinión, el MAS "nunca entenderá cuán irresponsables fueron sus funcionarios en la Constituyente al desobedecer el mandato (del referéndum por la autonomía de 2006) de manera displicente".
A pesar de todo, Urenda reconoce que en Bolivia existe una "coyuntural desincronización normativa".