Con el 69% de los votos, Juan Manuel Santos logró un apoyo electoral que ningún otro presidente de Colombia había conseguido en la historia del país, que lleva casi 200 años de vida republicana.
Este inmenso capital electoral, unido al apoyo del 80% de los nuevos congresistas, pero empañado por una abstención cercana al 56%, también está acompañado de inmensos desafíos.
La lista es grande. Comienza por demostrar cuán continuista o diferente será Santos de su tutor, Álvaro Uribe, quien avanzó en áreas como la seguridad y la inversión extranjera en ocho años de gobierno, pero deja muchas tareas pendientes.
Entre estas figuran reconstruir las deterioradas relaciones con dos vecinos y aliados históricos, Venezuela y Ecuador; mejorar el clima con la Corte Suprema de Justicia, contener el déficit fiscal y reducir el desempleo, el más alto de América Latina.
El nuevo presidente de Colombia ha ofrecido una “nueva era” y muchos se preguntan cómo la logrará.
Santos ha prometido ser un aliado de los países de la región, pero es evidente que no será nada fácil hacerlo con Venezuela y Ecuador. Hugo Chávez lo tildó de “mafioso” durante la campaña y la Justicia ecuatoriana dictó una orden de captura en su contra por el bombardeo al campamento de Raúl Reyes en marzo de 2008, cuando, el ahora mandatario electo, era ministro de Defensa.
Pragmatismo.
Sin embargo, Santos es fundamentalmente un pragmático.
A diferencia de Uribe, que suele exaltarse fácilmente, el nuevo presidente tiene un temperamento mucho más frío.
Ha dicho que está dispuesto a invitar a Chávez a su toma de posesión, dependiendo de cómo evolucionen las relaciones entre los dos países y ha manifestado que mientras no se resuelva el conflicto jurídico, no irá a Quito.
Las dificultades con Venezuela y Ecuador le han generado a Colombia pérdida de mercados, problemas para el ingreso y tránsito de sus ciudadanos y malestar con otros países de la región.
Analistas como el ex ministro Mauricio Cárdenas afirman que, en este escenario, Santos debería buscar otros socios en América Latina y formar un bloque político con gobiernos como los de Chile, Perú y México, con cuyos presidentes se identifica más.
“Una unión que le ofrezca seguridad energética a Chile, acelere el desarrollo exportador de Colombia y Perú, y consolide las industrias tecnológicamente más avanzadas de México tendría ventajas para todos”, escribió Cárdenas en el diario El Tiempo.
En ello coincide la profesora de ciencias políticas Mónica Pachón, de la Universidad de los Andes.
Pachón le dijo a BBC Mundo que Santos “debería delegar las relaciones con los países con los cuales Colombia tiene mayores dificultades, sabiendo que cada vez que Chávez o Correa se enfrentan con el Presidente de Colombia suben en las encuestas”.