Ataques esporádicos y supuestas amenazas del jefe del crimen organizado que desde hace seis días desafía a las autoridades de Sao Paulo mantienen como rehenes del miedo a los habitantes del estado más populoso de Brasil.
La ofensiva de la mafia de presos Primer Comando de la Capital (PCC), que ha dejado más de 150 muertos entre policías, guardianes carcelarios, civiles y delincuentes, ha empezado a formar parte de la vida cotidiana de Sao Paulo, pese a que las autoridades la dieron por controlada hace días.
Según balances policiales todavía no confirmados por la Secretaría de Seguridad Pública, seis supuestos delincuentes fueron abatidos como parte de la guerra urbana que los organismos de seguridad libran contra el PCC, y 10 autobuses fueron quemados en distintas ciudades del estado.
Con esas seis muertes subiría a 143 el total de los que han perdido la vida en la ola de violencia en Brasil, 40 de ellos miembros de los organismos de seguridad.