Las protestas masivas y las concentraciones en El Cairo y otras ciudades egipcias han dado paso a los saqueos y el vandalismo.
Al caer la noche, la población armada de palos y cuchillos se organiza para defender sus viviendas, sobre todo en las zonas de clase media y alta, después de que se desatara una ola de saqueos y ante la ausencia de la Policía, que fue retirada de las calles, poniendo en su lugar al Ejército con sus tanques.
Cientos de personas siguen esta noche reunidas pacíficamente en la céntrica plaza Tahrir, en clara muestra de que no les basta el mensaje de anoche del presidente egipcio, Hosni Mubarak, anunciando la destitución del Gobierno pero su permanencia en el poder.
Mubarak designó ayer como vicepresidente a su jefe de inteligencia, Omar Suleimán. Mientras que el general Ahmed Shafiq asumió el cargo de primer ministro.
Suleimán es considerado el jefe de inteligencia más poderoso de Oriente Próximo.
Los nombramientos de Suleimán y Shafiq se producen en medio de un profundo deterioro en la seguridad pública en El Cairo y otras ciudades del país, al calor de las manifestaciones que se intensificaron el viernes.
Estos nombramientos no han satisfecho a los dirigentes de la oposición ni a los egipcios que desde el martes están pidiendo cambios más profundos, pero la preocupación de las últimas horas se ha trasladado al orden público por las escenas de caos en El Cairo y Alejandría, entre otros lugares.
Tiendas, bancos, oficinas públicas, sedes del gobernante Partido Nacional Democrático (PND) han sido, entre otros, los edificios que han sido asaltados por grupos descontrolados amparados por las protestas políticas que se están desarrollando.
Las imágenes mostraban objetos decomisados como zapatillas deportivas y dinero en metálico, y también armas blancas y palos que portaban los presuntos ladrones cuando fueron sorprendidos por los comandos civiles de vigilancia.
Las acciones de pillaje se extendieron en las últimas horas a importantes hospitales de esta capital, que ya han quedado bajo custodia castrense, y también al Museo Egipcio, el centro mundial más importante de restos faraónicos.
El Ejército vigila esta noche puntos estratégicos de la ciudad, pero también se veían tanquetas militares cruzando los puentes sobre el río Nilo para dirigirse a otros barrios lejanos del centro de la capital.