EL CONSERVADOR Nicolas Sarkozy prometió ser "el presidente de todos los franceses" tras su clara victoria sobre la socialista Ségolène Royal en la segunda y última ronda de las elecciones, marcadas por una masiva participación y la llegada a al Elíseo de una nueva generación.
"No es la victoria de una Francia contra otra, sino de la democracia", aseguró el presidente electo, de 52 años, al llamar a todos sus compatriotas a unirse a él para volver a poner a Francia "en movimiento" y hacer realidad el "cambio" que el candidato de la "ruptura" les prometió en la larga y dura campaña electoral.
Reafirmó su voluntad de restablecer los valores de "trabajo, respeto y mérito", así como la "identidad nacional", en su discurso ante sus entusiastas seguidores cerca de la sede parisina de su partido, la conservadora y gobernante Unión por un Movimiento Popular (UMP), previo a una cena y una fiesta popular para festejar su triunfo en la emblemática Plaza de la Concordia.
Con un tono grave y presidencial en su discurso de victoria, Sarkozy no sólo tendió la mano a sus compatriotas sino que lanzó mensajes a los principales aliados de Francia, después de que la política exterior, dominio reservado del jefe de Estado en Francia, hubiera estado casi ausente de la campaña electoral.
Francia "está de vuelta en Europa", afirmó el presidente electo, quien dijo que sus primeros viajes serán a Bruselas y Alemania, país que ostenta este semestre la presidencia de la Unión Europea, para tratar de relanzar la construcción europea paralizada desde el doble "no" francés y holandés a la Constitución en 2005.
La elección de Sarkozy desembocó en incidentes en las principales ciudades francesas, donde se libraron enfrentamientos de jóvenes con las fuerzas del orden.
Los primeros altercados tuvieron lugar en la plaza de la Bastilla de París, lugar emblemático donde tradicionalmente la izquierda celebra sus victorias y donde se concentraron unas 5,000 personas.
Allí, entre 100 y 300 jóvenes que gritaban lemas contra Sarkozy lanzaron adoquines y otros proyectiles a los antidisturbios que cargaron contra ellos con bombas lacrimógenas.
La situación era tensa, según fuentes policiales, en algunos barrios conflictivos de las afueras de París, donde se han quemado vehículos y se han observado movimientos de jóvenes armados con bates de beisbol.
Manifestaciones violentas contra Sarkozy similares a la parisiense han tenido lugar también en Lyon, Marsella, Burdeos, Lille, Toulouse y Clémont-Ferrand, donde también ha habido enfrentamientos con las fuerzas del orden.
Ségolène Royal, de 53 años, quien perdió su apuesta de ser la primera presidenta de Francia, deseó a su ya ex rival que "cumpla su misión al servicio de todos los franceses", y ante sus seguidores, que le interrumpían coreando "gracias, Ségolne", aseguró que "se ha levantado algo que no se detendrá".
Sonriente, la derrotada candidata dijo que asumirá "la responsabilidad" que ahora le corresponde y prometió continuar "la renovación de la izquierda", insinuando que planea conducir a los socialistas en la batalla de las Legislativas del mes próximo.
Con la victoria de Sarkozy, la izquierda encaja su tercera derrota consecutiva en las elecciones por la Presidencia pero mira ya a las Legislativas del próximo 10 y 17 de junio.
La victoria de Sarkozy consagra la preeminencia de la derecha en la vida política estatal en Francia desde el fin de la era de Franois Mitterrand (1981-95).
Sarkozy electo nuevo presidente de Francia
Fuertes enfrentamientos en las calles francesas tras victoria de de los conservadores.