Los dos principales candidatos a las elecciones presidenciales francesas, el conservador Nicolás Sarkozy y el socialista François Hollande, entraron en la recta final de las elecciones y prometieron dar la mejor respuesta a la crisis económica y preservar la “grandeza” de Francia.
En un multitudinario mitin celebrado en París, el presidente y candidato a la reelección aludió a la gravedad de la situación y advirtió de los riesgos de una eventual elección de un candidato sin experiencia.
Por su parte, Hollande prometió en otro mitin una Francia “más fuerte que los mercados” y subrayó que el voto de los franceses decidirá también el destino y el rumbo de Europa.
En su duelo, Sarkozy y Hollande pidieron el voto de los ciudadanos para ayudar con su victoria al país.
“La situación de Europa y del mundo no nos da derecho al error”, declaró el presidente francés y aspirante a la reelección en la Plaza de la Concordia, subrayando que la elección que tendrán que hacer los franceses en la primera vuelta, el 22 de abril, “jamás ha conllevado consecuencias tan graves”.
En ese mitin, Sarkozy dijo que si los franceses no quieren perder su estabilidad deben preguntarse hacia adónde quieren avanzar.