El número de casos de SARS en China superó ayer los 5,000, mientras Taiwán registró un aumento sin precedente en las infecciones y un director de hospital allí fue despedido por acusaciones de que mintió sobre la gravedad de la epidemia.
Mientras, la Organización Mundial de la Salud visitó una empobrecida provincia china que podría ser tierra fértil para la expansión del síndrome respiratorio agudo severo. Cuatro hoteles de Shanghai, incluido el histórico Hotel Peace, cerraron sus puertas temporalmente por la falta de visitantes.
Remarcando la naturaleza global de la enfermedad, funcionarios canadienses negaron versiones de que un hombre finlandés contrajo el SARS en Toronto, una ciudad que asegura tener el brote de la enfermedad bajo control.
En Malasia, el canciller alemán Gerhard Schroeder insistió con una gira por el sureste asiático, a pesar de las fuertes presiones de último minuto para cancelarla como consecuencia del SARS. "Le dije "salga de aquí" a toda esa gente que me decía "no vayas". Mi esposa terminó entendiéndome, y espero que otra gente también lo entienda"", dijo el funcionario alemán.
Las muertes de ayer en Taiwan, las 12 más registradas en China y las tres de Hong Kong, elevaron la cifra total de víctimas fatales por la neumonía atípica a por lo menos 559. Había por lo menos 7,400 casos conocidos de SARS.
China permanece como el país más afectado, con 252 muertes. La OMS visitó la provincia de Guangxi, en el sur del país, por temor de que pueda ser azotada por una epidemia que podría llegar a través de cientos de miles de trabajadores migrantes. El gobierno de la ciudad de Taipei, en tanto, despidió al presidente de un hospital público que en abril había sido declarado en cuarentena para contener un brote de SARS.
En Taiwan el número de muertes creció a 27, con 207 personas infectadas. Allí se informó también de 23 nuevos casos ayer, el más pronunciado ascenso de un día desde que el brote comenzó hace dos meses.