Un cohete ruso "Rokot" puso en órbita el satélite de la Agencia Espacial Europea (ESA) SMOS 8, el primer aparato espacial que medirá la salinidad de los océanos, informaron fuentes del cosmódromo ruso de Pletsesk.
A 760 kilómetros de la superficie terrestre orbita el satélite franco-español SMOS, la nueva pupila galáctica de la Agencia Espacial Europea (ESA) para entender mejor las transformaciones del Planeta Azul.
El SMOS, segundo satélite del programa de seis misiones de observación de la Tierra de la ESA -dentro del programa Planeta Vivo-, se encargará de estudiar la salinidad de los océanos y la humedad del suelo terrestre, parámetros que servirán para ayudar a los científicos a predecir la evolución del cambio climático.
La agencia pretende profundizar en el conocimiento del sistema de la Tierra y la forma en la que la actividad humana afecta en los procesos naturales del planeta.
Los datos relativos a la salinidad de la superficie marina que aporte el "Soil Moisture and Ocean Salinity" (SMOS) facilitarán la comprensión de las corrientes oceánicas, mientras que la información sobre la humedad del suelo favorecerá un mejor pronóstico de los acontecimientos meteorológicos.
En sus cinco años de vida útil, las "fotografías" que genere el SMOS -que se procesarán en un centro espacial al noroeste de Madrid- beneficiarán, entre otros, a meteorólogos, marinos, agricultores, pescadores y agencias de gestión hidráulica.
El lanzamiento del cohete también puso en órbita el satélite Proba-2, el segundo aparato de una serie de la ESA, destinado a comprobar instrumentos y tecnologías para naves espaciales y realizar observaciones científicas.