El gobernador de California, Arnold Schwarzenegger, aseguró hoy que no dejará que el estado caiga en el abismo por la falta de un compromiso presupuestario, y pidió a los legisladores aprobar el plan de gasto "lo más pronto posible".
Así lo dio a conocer en una rueda de prensa celebrada después de días de fallidas negociaciones en el Senado estatal.
Para ser aprobado por una supermayoría, el plan requiere del voto de todos los miembros demócratas, los cuales componen la mayoría en ambas cámaras legislativas, y de tres miembros republicanos en cada una.
Al parecer, la Asamblea estatal tiene los votos republicanos. Pero el Senado aún necesita conseguir un voto más de los republicanos, cuyo grupo se opone mayoritariamente al aumento de impuestos que incluye el proyecto de presupuesto.
El plan incluye además recortes severos y préstamos para cerrar el déficit de 42.000 millones de dólares.
"Estoy consciente de que este es un plan presupuestario difícil, pero sin embargo, resuelve el problema, y cierra el déficit más grande de nuestra historia," dijo Schwarzenegger.
El gobernador agregó que "odia los impuestos", pero que el hueco fiscal es tan grande, que no puede llenarse simplemente a base de reducciones a programas y servicios.
Los debates en los plenos han sido largos y fuertes y el desacuerdo es tal, que los miembros republicanos del Senado decidieron reemplazar al líder Dave Cogdill (Modesto), quien negoció el plan presupuestario con el gobernador y sus colegas en la Asamblea, por Dennis Hollingsworth (Temecula) anoche.
Hollingsworth se opone determinantemente al aumento de
impuestos, y dice que negociaciones necesitan comenzar de cero, sin los impuestos.
El gobernador dijo que no se ha comunicado con Hollingsworth, pero que reabrir las negociaciones no es una opción a estas alturas.
La crisis que de las finanzas públicas de California es tal que ayer fueron enviadas cartas de despido a 20.000 empleados estatales y 276 proyectos de infraestructura congelados.