De traidor calificó la Casa Blanca a su ex vocero Scott McClellan, entre julio de 2003 y abril de 2006, al presentar ayer su libro de memorias titulado "Lo que pasó: Dentro de la Casa Blanca de Bush y la mentalidad del engaño en Washington".
El libro de 341 páginas McClellan dice que el mandatario estadounidense no fue "abierto y franco" sobre Irak.
El ex funcionario escribe: "Nadie, incluyéndome, puede ahora saber con absoluta certeza cómo será vista la guerra en las próximas décadas, cuando podamos entender mejor su impacto. Lo que sí sé es que la guerra debería solamente ser hecha cuando es necesario, y la guerra en Irak no era necesaria".
El libro, que utiliza un tono amargo contra el Gobierno de Bush, también reprocha la actitud pasiva de los periodistas acreditados ante la Casa Blanca a la hora de cuestionar la guerra.
McClellan también criticó duramente el papel que jugó Bush durante el desastre del huracán Katrina, que causó la destrucción de Nueva Orleans a finales de agosto de 2005.
Reacción:
Para la Casa Blanca, las afirmaciones de McClellan saben a traición y muchos de sus antiguos colegas tachan el libro de "patético", "triste" y "perturbador".
El miércoles, el propio Bush dijo estar "desconcertado" y "decepcionado" por la severidad con que McClellan califica su gestión al frente del Gobierno, según explicó su actual portavoz, Dana Perino.
Consciente de la lluvia de críticas, McClellan, otrora leal a Bush, replicó: "siento una lealtad superior a la lealtad que tuve con mi trabajo anterior. Es la lealtad a la verdad".
A veces combativo, McClellan insistió en que creyó en las palabras Bush y de su equipo de política exterior, sobre todo cuando Bush advertía "del peligro inminente de Irak".
Estados Unidos acusó al Gobierno iraquí de poseer armas de destrucción masiva y esgrimió ese argumento para justificar la invasión de Irak de marzo de 2003.