A ntibióticos, tratamientos para enfermedades óseas y fallo renal, medicinas contra el cáncer, la malaria, etc.
Estos son algunos ejemplos de los fármacos que se perderán para siempre si no hacemos algo para revertir la pérdida de la biodiversidad.
Esa es la advertencia de más de 100 expertos conservacionistas que acaban de publicar el libro "Sustaining Life" (Sustentando la Vida).
Según los expertos, la naturaleza posee todavía muchos secretos y fuentes para el desarrollo de nuevas clases de tratamientos. Pero muchos de éstos se perderán si continúa la actual pérdida de animales y plantas en el planeta.
"El principal problema en la actual crisis ambiental es que las personas se sienten muy separadas del medio ambiente", dijo el doctor Eric Chivian, del Centro de Salud y Medio Ambiente Global de la Escuela de Medicina de Harvard y uno de los autores del estudio.
"Fue por eso que decidimos hacer este libro, para que la gente reconozca que la salud y la vida humanas están íntimamente entrelazadas con otras especies, con los ecosistemas y con el resto de la naturaleza", agregó el experto.
Entre los autores del libro hay miembros de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), el Programa de la ONU para el Medio Ambiente (PNUMA) y la Convención de Diversidad Biológica.
Secretos.
Muchos de los nuevos fármacos de los que disponemos hoy en día y los que están en desarrollo derivan de fuentes naturales.
Pero a medida que las especies de animales y plantas se extinguen, también se pierden muchas de las posibilidades de desarrollar nuevos tratamientos para la salud humana.
Uno de los ejemplos que los autores mencionan es el de la rana australiana, Rheobatrachus silus.
Esta especie es el único animal cuyas hembras son capaces de incubar sus huevos en el estómago, lo que en otros animales provocaría que fueran digeridos por enzimas y ácido gástrico.
Estudios en el pasado demostraron que los renacuajos producen en el estómago de la madre varias sustancias que inhiben las secreciones de ácidos y enzimas.
De esta forma logran evitar que la madre vacíe su estómago en el intestino mientras los pequeños se desarrollan.
Según los autores, la investigación sobre las sustancias gástricas de la rana australiana pudo haber brindado información muy importante para prevenir y tratar la úlcera péptica en humanos.
Este trastorno afecta, tan sólo en Estados Unidos, a unos 25 millones de personas.
El libro dedica un capítulo a cada uno de los siete grupos amenazados de organismos para la medicina.