El gobierno de Evo Morales y el principal partido opositor se acusaron mutuamente de promover un clima de violencia para las elecciones de representantes a la Asamblea Constituyente del 2 de julio en Bolivia.
El ministro de la Presidencia, Juan Ramón Quintana, señaló a Poder Democrático y Social de "urdir una trama" en alianza con la "izquierda radical" para restarle votos.