Políticos de oposición exigieron ayer al impopular presidente peruano, Alejandro Toledo, un rápido pronunciamiento sobre el escándalo de corrupción que involucra a su ex consejero legal y que ha hecho incluso que algunos pidan la renuncia del mandatario.
El abogado y amigo de Toledo, César Almeyda, fue acusado durante la semana por algunos medios locales de negociar sobornos a jueces para ayudar a un militar -que se suicidó posteriormente-, considerado "cajero" de la red de corrupción que lideró el ex jefe de inteligencia Vladimiro Montesinos.
La situación de Almeyda se complicó el viernes con la difusión de partes de una grabación que registra la conversación entre el abogado y el general Oscar Villanueva a fines del 2001, cuando era consejero de Toledo y antes de que ocupara el cargo de jefe de los servicios secretos en el 2003.
En la grabación -de mala calidad sonora y a veces ininteligible- Almeyda se muestra como un hombre de gran poder en el gobierno, capaz de influir en las decisiones de la justicia, ante el angustiado militar que evitaba ir a la cárcel por sus nexos con la red de corrupción de Montesinos.
Carlos Bruce, ministro de Vivienda, aseguró que el presidente peruano Alejandro Toledo preparaba un mensaje al país para las "próximas horas o días" ante la grave crisis política que afecta a su gobierno.
Ante las versiones de que el mandatario dirigiría un mensaje, la secretaría de prensa de la Presidencia había asegurado que: "Es un rumor".
"Debemos pedirle a Toledo que renuncie a la presidencia de la república y la deje en manos de Henry Pease (presidente del Congreso) para que convoque a nuevas elecciones", dijo José Barba, congresista de Unidad Nacional.
"La única manera de conjurar esta crisis horrible que tiene el Perú pasa por descubrir y comprobar que los factores reales del poder ya no están en el Parlamento ni en el Poder Ejecutivo, una convocatoria a una Asamblea Constituyente, es la fórmula de solución jurídica", según el jurista Javier Valle Riestra.
"Una nueva Carta Magna democrática dejará atrás a la elaborada (en 1993) durante la dictadura fujimontesinista", añadió.
El renunciante primer vicepresidente de Perú, Raúl Diez Canseco, dimitió este viernes luego de haber protagonizado un controvertido romance que lo llevó a dar favores a su novia y a mentir ante el Congreso.
Diez Canseco, 55 años, cayó rendido ante los encantos de Luciana de la Fuente, a quien le dio empleo en una dependencia del ministerio de Comercio Exterior, y a varios de familiares de la joven.
Incluso tramitó y obtuvo un decreto gubernamental para exonerar del pago de impuestos al padre de la joven por un establecimiento comercial que posee en el aeropuerto internacional de Lima.
"He decidido renunciar irrevocablemente como primer vicepresidente", manifestó Diez Canseco al leer su carta de dimisión en una rueda de prensa.
En la carta de renuncia, Diez Canseco reiteró sus alegaciones de que fue víctima de un ataque político.
Diez Canseco, que está casado, negó haber actuado de manera incorrecta en una declaración testimonial efectuada ante el Congreso en noviembre.
Medios de prensa limeños informaron que el error del renunciante vicepresidente no fue enamorarse de una joven, sino haber influenciado para darle trabajo a ella y a sus familiares, y beneficiar a su padre.
Al descubrise el escándalo en noviembre del año pasado, Diez Canseco negó los cargos, pero las pruebas, mostradas por diversos medios de Lima, lo obligaron a admitir su culpa.