Al menos seis personas murieron y un estadounidense secuestrado recuperó la libertad en el norte de México, mientras que militares y policías luchan contra la "narco-violencia" en la fronteriza ciudad de Tijuana.
Fuentes oficiales informaron de que un jefe policial falleció y un agente resultó herido en un tiroteo registrado en la madrugada con presuntos narcotraficantes en la ciudad de Monterrey, capital del Estado de Nuevo León, colindante con Texas (EEUU).
El portavoz de la Secretaría de Seguridad Pública de Nuevo León, Antonio García, informó que los efectivos fueron tiroteados cuando perseguían en una patrulla a varios individuos que huían en tres camionetas todoterreno y portaban fusiles de asalto.
Por su parte, las autoridades del estado de Tamaulipas, vecino de Nuevo León y Texas, informaron de la muerte a tiros de una mujer y dos hombres en la ciudad de Reynosa, colindante con la estadounidense de McAllen.
El jefe de la Policía Judicial en la región, Noé Hinojosa, comentó que los tres cuerpos, hallados en el interior de un vehículo, estaban atados de pies y manos con cintas de plástico y presentaban el "tiro de gracia".
Dos jóvenes fueron asesinados el sábado en Ciudad Juárez, fronteriza con El Paso (Texas).
Según las autoridades, la presión de las fuerzas federales permitió que el estadounidense Ian Adam, de 43 años y otras dos personas, al parecer mexicanas, quienes habían sido secuestrados hace una semana, se escapasen de sus captores en la localidad de Rosarito, vecina de Tijuana.