Lorena tiene 21 años. Se ve chata, cree que sus pechos son invisibles. Sufre. Y encima, las tapas de las revistas, parecen explotar. ¿La solución? Siliconas. ¿La estrategia? Primero, averiguar precios y posibilidades; segundo, convencer a mamá; tercero, ir al cirujano.
Sin embargo, ahora las jóvenes de varios países del mundo como Argentina, Brasil, España pueden asistir a una discoteca para obtener como premio una cirugía para agrandarse los senos. Incluso en Panamá hace unos meses una emisora de radio rifaba cirugías con solamente llamar.
Panorama argentino.
En Argentina, varias discotecas han puesto en práctica esta insólita modalidad para captar adeptas al ofrecer junto con la compra de la entrada la participación en un sorteo cuyo premio es una cirugía para agrandarse las mamas.
"Todas nos morimos por sacar el número ganador", confiesa Abi de 18 años al diario Clarín en el ingreso a una discoteca en el exclusivo barrio de San Isidro, en la periferia norte de la capital argentina, uno de los locales que se promociona mediante la oferta de implantes mamarios.
Otras discotecas de las provincias de La Rioja (noroeste) y Córdoba (centro) se sumaron a la iniciativa que incluso tuvo en San Juan (noroeste) una fiesta temática que bajo el título de 'Yo quiero mis lolas' convocó a miles de jóvenes en el país sureño.
La iniciativa prospera pese a que "la ley prohíbe la promoción de tratamientos médicos por fuera de los centros de salud habilitados", según admitió Guillermo Williams, director nacional de regulación sanitaria y calidad en los servicios de salud del ministerio de Salud de la Nación.
Según la prensa local, los implantes mamarios por razones estéticas representan la mitad del total de operaciones estéticas en el país que atrae cada año a cientos de extranjeros interesados en provechar la calidad y el bajo precio de las intervenciones quirúrgicas.
El costo en Argentina de un implante mamario ronda los 10.000 pesos (unos 6.300 euros).
Revuelo por la curiosa iniciativa .
La promoción comercial mediante sorteos de cirugías estéticas fue criticada por especialistas.
"No se puede rifar un implante (mamario) como si fuera un electrodoméstico", opinó el cirujano Francisco Famá, portavoz de la Sociedad Argentina de Cirugía Plástica.
Para el cirujano Jorge Pedro "al poner una cirugía como premio se la banaliza porque al ser algo gratis, la ganadora puede no darle valor a los riesgos".