Argyros explicó que había decidido no asistir al desfile militar del 12 de octubre "por muchas razones, principalmente porque el año pasado el ahora presidente Zapatero no se puso de pie cuando pasó la bandera norteamericana delante".
En homenaje a las víctimas de los atentados del 11 de septiembre en Estados Unidos, soldados norteamericanos han estado presentes desde ese año en el desfile.
Esta presencia dio lugar el pasado año a un incidente cuando José Luis Rodríguez Zapatero, entonces jefe de la oposición, no se levantó al paso de la bandera, considerando que la presencia de esta enseña no era adecuada tras el lanzamiento de la guerra en Irak a la que se había opuesto.
"Este año no nos invitaron. No pasa nada. España tiene todo el derecho de invitar a quien quiera a su desfile y eso lo entendemos, pero sentí que no era muy conveniente asistir este año al desfile, sin embargo sí asistieron nuestros militares de más alto rango", indicó el embajador.
Sin embargo, el embajador tampoco asistió a la recepción en el Palacio Real y según el rotativo conservador ABC, que cita fuentes oficiales, el jefe de la diplomacia española expresó por teléfono el "malestar" de su gobierno a su colega estadounidense, Colin Powell.
Argyros tildó de una "mala elección" las palabras del ministro de Defensa, José Bono, que para justificar la ausencia de la bandera norteamericana del desfile dijo que se trataba de dejar claro que aquí "no nos ponemos de rodillas".
Según el ABC, el embajador estaba participando en una partida de caza en el sur de España con el ex secretario de Estado norteamericano, James Baker.
En cuanto al hecho de que Zapatero no haya visitado todavía EU en sus seis meses en el poder, el embajador resaltó que esperaba que lo hiciera y que "nos entienda mejor".