L a empresa farmacéutica Novartis ha anunciado que ha "completado con éxito" la producción del primer lote de vacunas contra la gripe A que existe en el mundo, unos 10 litros de producto fabricado en sus instalaciones de Marburg (Alemania) y que ya está listo para someterse a los procesos de evaluación para obtener el certificado que apruebe su uso como medicamento en pacientes.
La noticia ha sido bien recibida por los especialistas en inmunología; sin embargo, con los datos disponibles no se puede predecir cómo impactará en el aumento del número de dosis de vacunas necesarias en todo el mundo.
Esta farmacéutica se ha adelantado en la fabricación de la vacuna al resto de las empresas del sector debido a que, en su creación, ha utilizado los últimos avances en biotecnología, lo que permitió iniciar la producción "en el momento en el que el virus fue identificado", sin realizar los pasos previos que piden las tecnologías tradicionales.
La vacuna se ha realizado gracias a cultivos celulares en lugar de su producción habitual en huevos.
Este proceso, que consiste en la inoculación del virus en líneas celulares, se inició una vez que el A(H1N1) fue identificado sin necesidad de adaptar la cepa al crecimiento en huevos.
Este avance ha ahorrado semanas en la producción de esta vacuna, que habitualmente requiere en torno a varios meses para conseguir los primeros resultados.
Este lote se utilizará para realizar las primeras evaluaciones preclínicas. "Esto demuestra el valor de la producción de vacunas basada en los cultivos celulares", afirma la compañía en un comunicado.
Más rápido y seguro.
Según explica a elmundo.es Rafael Fernández, jefe de la Unidad de Virología del Hospital Ramón y Cajal de Madrid, "el método hasta ahora para desarrollar la vacuna contra la gripe ha sido el cultivo en huevos embrionados, ya que el virus de la gripe crece en ellos con mayor eficacia. Esa es la principal ventaja del método tradicional".
Sin embargo, tal y como apunta José María Bayas, del Centro de Vacunación de Adultos del Servicio de Medicina Preventiva del Hospital Clínic de Barcelona, la gran traba de la producción mediante huevos es su lentitud, "es un cuello de botella. Los cultivos celulares pretenden dar respuesta a esta limitación.
Mientras, con el método tradicional se tarda seis meses, con las células este tiempo se acorta a la mitad".
Además, "con las líneas celulares la producción de la vacuna no se ve limitada por las existencias de huevos, y esto frente a una gran necesidad de dosis a nivel mundial puede ser importante", dijo Fernández.