México y Cuba iniciaron ayer la normalización de sus relaciones con el retorno de sus respectivos embajadores, tras diferencias políticas que interrumpieron su histórica amistad bilateral.
"Siempre confié en los estrechos vínculos históricos y tradicionales entre nuestros dos pueblos", manifestó a la prensa el embajador de Cuba en México, Jorge Bolaños, al regresar ayer a la capital mexicana.
Casi simultáneamente, la embajadora mexicana Roberta Lajous regresaba a La Habana para reasumir sus funciones.
El embajador cubano y otros dos funcionarios de la isla, tuvieron que abandonar México el 4 de mayo por exigencia del gobierno del presidente Vicente Fox, quien a su vez retiró a su embajadora en Cuba.
México ordenó la salida del embajador de Cuba acusando a La Habana de injerencia en asuntos internos. Asimismo se declaró ofendido por un discurso del líder cubano Fidel Castro en el que censuraba al gobierno de Vicente Fox por haber apoyado en la Comisión de Derechos Humanos de ONU una resolución contra la isla.
A su vez, Cuba condenó las medidas diplomáticas tomadas por México y las calificó de estar "inspiradas en la prepotencia, la soberbia, la necedad y la mentira".
La salida de Bolaños hace poco más de dos meses, confirmó el deterioro de las relaciones bilaterales.
El diferendo se agudizó cuando en mayo el gobierno mexicano acusó a Cuba de pretender influir en sus asuntos internos, tras la deportación de la isla de un empresario acusado de fraude por el gobierno de la capital.
Hace una semana, en La Habana, el canciller mexicano, Luis Ernesto Derbez confirmó que ambos países estaban dispuestos a normalizar sus relaciones con el retorno de los respectivos embajadores en una fecha simbólica: el 26 de julio, día en el que Cuba celebra un aniversario del ataque al Cuartel Moncada con en el que Fidel Castro inició su revolución.