La continuidad del incendio y la sucesión de nuevas deflagraciones en la terminal de contenedores que explotó el miércoles en el puerto de Tianjin, en el norte de China, prolongan la tragedia tres días después de la catástrofe, agravada por el temor a una eventual contaminación química.
Pese a que el fuego en el almacén fue declarado "básicamente extinguido", las autoridades locales aseguraron que el espacio volvió a incendiarse y que también se produjeron nuevas explosiones de menor intensidad.
Semejantes circunstancias dificultan la tarea de un equipo de 70 soldados especialistas en materiales químicos que entraron al epicentro de las dos potentes explosiones ocurridas el miércoles casi de forma simultánea y que han causado hasta ahora más de 100 muertos, unos 700 heridos y un número incierto de desaparecidos.
Los expertos proporcionaron el único momento de esperanza de la jornada cuando rescataron a 50 metros del centro de las explosiones a un superviviente de unos 50 años, aún consciente, quien fue inmediatamente trasladado a un hospital de la ciudad.
Aunque todavía no se ha confirmado qué produjo las explosiones, la hipótesis más contemplada es que se debieron al contacto de los productos químicos almacenados en los contenedores con agua empleada por los bomberos para apagar un incendio previo del almacén.