La Policía brasileña tomó la favela Vila Cruzeiro, el principal baluarte de la mayor banda de narcotraficantes de Río de Janeiro, con apoyo de tanques de guerra, en medio de una ola de violencia que ha causado al menos 30 muertos en cuatro días.
El número de muertos puede aumentar considerablemente, puesto que la Policía todavía no ha divulgado datos sobre la invasión de este barrio marginal en el que viven cerca de 240,00 personas, y que estuvo sometido a varias horas de intensos tiroteos.
Otra operación realizada por la Policía Civil (judicial) en la favela de Jacarezinho terminó con siete presuntos delincuentes muertos, según confirmaron fuentes oficiales.
Con estas operaciones, las autoridades persiguen poner fin a una ola de incendios de vehículos que comenzó el fin de semana y que ha proseguido hasta hoy, en un intento de los narcotraficantes de sembrar el pánico en la segunda mayor ciudad de Brasil.
Un contingente de cerca de 200 hombres sitió la Vila Cruzeiro, localizada en la falda de un monte en la periferia de Río, y realizó su incursión apoyada por seis tanquetas del modelo M113, cedidas por la Armada, y de los blindados negros que usa normalmente el batallón de elite de la Policía Militarizada.
Los tanques, pintados de camuflaje verde y ocre, armados con ametralladoras de 50 milímetros, dejaron la huella de sus orugas sobre los escombros y neumáticos incendiados con los que habían montado barricadas los “narcos” en los accesos a la favela, mientras grupos de vecinos asistían al espectáculo estupefactos.
La incursión dio paso a un intenso tiroteo, que fue transmitido en directo desde los helicópteros de las televisiones locales y que prácticamente paralizó a la ciudad, que sigue con gran expectativa los acontecimientos.
Uno de los tanques quedó “fuera de combate”, al parecer, por los disparos que recibió por parte de los criminales, según relataron medios locales.
No obstante, una vez concluidos los enfrentamientos, aún no había un balance oficial sobre lo ocurrido en la maraña de intrincados callejones que forman un auténtico laberinto en esta favela.
Objetivo.Las autoridades de Río de Janeiro, ciudad que será una de las subsedes del Mundial de Fútbol de 2014 y la sede de los Juegos Olímpicos de 2016, buscan contrarrestar los ataques de los grupos criminales que fueron expulsados por la Policía de estas importantes favelas en las que controlaban el tráfico de drogas.
Balance.En los cuatro días de combates, en los que los pistoleros han quemado 55 vehículos, la Policía ha decomisado 29 pistolas y revólveres, 10 fusiles, dos escopetas, una subametralladora, cinco granadas, dos bombas caseras, un coctel molotov y nueve artefactos explosivos.
En la mayoría de los casos, los atacantes fuertemente armados, algunos de ellos con fusiles, bloquearon vías importantes, asaltaron a los ocupantes de los vehículos y le prendieron fuego a los automóviles en medio de la calle.