Protestas
- Refuerzos
- En Estambul siguen las barricadas de contenedores de basura, macetas y planchas metálicas en varias calles estratégicas, reforzadas y perfeccionadas por los activistas, tras la retirada de la policía de la plaza Taksim y sus alrededores.
- Limpieza
- Durante toda la mañana, cientos de voluntarios de todas las edades, armados de bolsas de plástico y escobas, recorrieron el parque y las calles afectadas por los enfrentamientos para despejarlas de la basura acumulada.
- Supuesta muerte
- Una página web de la oposición aseguró que un manifestante, un hombre de 26 años, ha fallecido por un disparo recibido ayer en la cabeza, aunque su muerte no ha sido confirmada de forma oficial. Otro manifestante ha perdido un ojo.
Las violentas protestas contra el Gobierno turco, que se expandieron por toda Turquía desde el pasado viernes, se fueron reduciendo ayer paulatinamente, aunque la situación sigue siendo tensa, en particular en Ankara, donde se han vuelto a producir choques entre policías y manifestantes.
La Policía turca volvió a reprimir la tarde de ayer con gases lacrimógenos y cañones de agua al millar de manifestantes que intentaban acercarse a la sede del Gobierno turco en Ankara, según informaron testigos desde el lugar de los hechos.
Mientras las fuerzas del orden trataban de impedir la llegada de los manifestantes a la sede de la Jefatura del Gobierno, otras 10,000 personas permanecían de forma pacífica en la céntrica y cercana plaza Kizilay de la capital turca.
La contundencia empleada por la Policía turca parece algo menor que la de el sábado en Ankara, cuando unos 30 estudiantes resultaron heridos, algunos de ellos de gravedad.
Tranquilidad
Por otra parte, en Estambul la situación parecía más calmada, con miles de activistas reunidos en la céntrica plaza Taksim y el cercano parque Gezi, cuya planeada demolición fue el detonante de esta ola de protestas antigubernamentales.
La retirada de la policía fue festejada por miles de personas como una "victoria", aunque el primer ministro turco, Recep Tayip Erdogan, volvió a insistir en que no dará marcha atrás a los planes urbanísticos en el centro de Estambul y acusó a la oposición a ser responsable de las protestas.
"No podemos quedarnos mirando cuando algunos agresores en la plaza de Taksim provocan al pueblo", advirtió Erdogan en un discurso que distó mucho de la moderación y conciliación pedida por el presidente de Turquía, Abdullah Gül.
"¿Quién pagará por los escaparates rotos? ¿Qué tiene que ver esto con la democracia y la lucha por los derechos?", se preguntó Erdogan, al tiempo que aseguraba no llevar "la dictadura en la sangre" y se calificó de "servidor del pueblo".
Con sus palabras, Erdogan está lejos de tranquilizar a los manifestantes que pasaron en Estambul toda la noche en el parque Gezi, reocupado tras la retirada de la policía.
"No sabemos qué puede pasar, pero está claro que si regresa la policía, volveremos a reaccionar; esto continuará el tiempo que sea necesario", aseguró Melike, una estudiante que ha acudido a limpiar el parque.
"Ya no se trata del parque, sino contra la actitud dictatorial del Gobierno: cada vez que tres o cuatro colegas se manifiestan por algo, mandan un blindado de la policía", denunció.