Un matrimonio se arrojó el pasado domingo al vacío en unos acantilados del sureste de Inglaterra junto al cadáver de su hijo de 5 años, que había fallecido días antes a causa de una meningitis, según confirmó la Policía.
La trágica historia de Sam Puttick y de sus padres, Neil y Kazumi, seremonta a la semana pasada cuando los médicos que le atendían en un hospital constataron que no podían hacer nada por salvarle y le enviaron a morir a casa junto a sus progenitores.
Sam, que era tetrapléjico desde que tenía un año a causa de un accidente de tráfico, murió la pasada semana, cuando comenzó un largo viaje de sus padres, que recorrieron en coche 200 kilómetros hasta llegar el lunes a los acantilados de Beachy Head.
En un lugar elegido con frecuencia por los suicidas, Neil, de 34 años, y Kazumi, de 44, se arrojaron al vacío junto a dos mochilas, una con el cuerpo de su hijo.