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Se trunca un sueño

A pesar de todo lo consiguieron, sus cerebros unidos en un 30% fueron separados.


La muerte de Ladan Bijani y dos horas después de su hermana Laleh, puso fin a una operación de dos días practicada por un equipo de 28 especialistas y 100 auxiliares, causó dolor al pueblo de Irán y provocó lágrimas en el hospital Raffles, donde se realizó la cirugía.
"Esperábamos intentarlo y obtener algo mejor que las peores posibilidades, pero no lo logramos", dijo a reporteros el director del hospital Raffles, Loo Choon Yong.
"Cuando asumimos este desafío, sabíamos que los riesgos eran altos. Sabíamos que una de las posibilidades era la muerte de las dos, Ladan y Laleh también lo sabían", comentó Loo.
La operación, dirigida por el neurocirujano Keith Goh, tuvo varias complicaciones. La presión sanguínea de las hermanas había estado fluctuando y los cirujanos descubrieron que los cerebros estaban más estrechamente unidos de lo que se había pensado.
Después que la operación que comenzó el domingo, los médicos abrieron el cráneo unido de las siamesas, separando un colgajo de cuero cabelludo de cada una. El grosor inesperado del hueso causó demoras.
El equipo quirúrgico batalló el lunes para derivar un vaso sanguíneo compartido que llevaba sangre de los cerebros de las gemelas a sus corazones. A continuación cinco neurocirujanos comenzaron el delicado proceso de separación tisular milímetro por milímetro.
Ayer por la mañana, el equipo había concluido la separación vascular y cerebral, y los médicos así lo anunciaron, lo que causó aplausos. Sin embargo, después de haber realizado la derivación vascular, la circulación sanguínea entre ambas siamesas se desestabilizó.
"Las recordaremos en sus mejores momentos y sentiremos que al menos se les dio la oportunidad de cumplir su sueño de vivir separadas", dijo el neurocirujano Goh, quien dirigió una operación similar exitosa en el 2001 con unas bebés de Nepal.
Goh fue ayudado en la cirugía de las jóvenes Bijani por Walter Tan, un cirujano plástico, y Ben Carson, director de neurocirugía pediátrica en la Universidad Johns Hopkins en Baltimore, quien ha separado a niños siameses.
Irán quedó conmocionado y triste tras la muerte de las siamesas. El sufrimiento y la valentía de las hermanas de 29 años cautivaron a Irán, una tierra con sus propios infortunios. La televisión iraní interrumpió la programación para anunciar la muerte de las siamesas en un hospital de Singapur.
"Es un día triste para Irán", dijo a Reuters el vicepresidente Mohammad Ali Abtahi. "La nación iraní y muchas personas en todo el mundo tenían la vista puesta en el hospital con la esperanza de que se rescatara a las hermanas.
"Expreso mis condolencias a su familia y al país iraní, y mi agradecimiento al equipo médico que no logró éxito a pesar de sus mejores esfuerzos", agregó. Decenas de gemelos iraníes realizaron una vigilia toda la noche para orar por Laleh y Ladan, cuya determinación de separarse las hizo arriesgar su vida.
En medio del dolor hubo recriminaciones. El médico iraní que adoptó a las siamesas desde niñas y las crió acusó a los médicos de Singapur de haber matado a las hermanas.
"Compartimos un hogar por 27 años y siento un vacío", expresó Alireza Safaian, llorando. Zari Bijani, hermana mayor de las siamesas, se desmayó cuando oyó la noticia.
"Mi adorada Ladan ya no está más con nosotros"", dijo Zari a la AP entre sollozos. Segundos después se desvaneció. No se pudo conocer su reacción a la segunda muerte.
El padre biológico de las siamesas, Dadollah Bijani, un granjero pobre del sur de Irán, dijo que las hermanas habían permanecido en un hospital local por años bajo la atención de médicos estadounidenses, pero se perdieron durante la confusión de la revolución islámica de 1979 de Irán. El hombre les dio seguimiento hasta Karaj, cerca de la capital, Teherán, donde habían sido adoptadas por un médico, Alireza Safaian.
A pesar de que la Corte dictaminó que Bijani, el padre de 11 hijos, tendría la custodia, las siamesas decidieron quedarse con Safaian, quien dijo que ellas habían sido abandonadas y por eso las adoptó, y que el personal hospitalario se negó a cuidarlas.
Un neurocirujano en Alemania, que se negó a participar en una operación para separar a unas siamesas unidas por la cabeza, dijo que le asombraba que se hubiera intentado la intervención quirúrgica, y estaba entristecido por la muerte de las hermanas.
Madjid Samii, presidente del Instituto Internacional de Neurociencia de Hanover, mencionó que tras un mes de exámenes realizados ese año, Samii decidió que una vena cerebral compartida que llevaba sangre a sus corazones significaba que las posibilidades de supervivencia de las hermanas eran prácticamente nulas. "Ellas tenían 14 años y fueron bastante desafiantes en cuanto al deseo de tener la operación", expresó.
En tanto, el doctor Pedro Olivares, del Hospital de la Paz (Madrid) y del equipo de Juan Tovar (responsable de la separación de cinco hermanos siameses en España) apoyó la intervención de las siamesas iraníes que, a su juicio, estaba bien diseñada.
"Nos planteamos la posibilidad de detener la operación y llevar a las pacientes a una unidad de cuidados intensivos", dijo Yong. Pero añadió que la detención de la intervención en el estado avanzado en el que se encontraba -la división de la masa cerebral ya había comenzado- no garantizaba la supervivencia de las siamesas.
"El equipo se planteó en ese momento cuál era el deseo de las pacientes: querían ser separadas bajo cualquier circunstancia, y teníamos esperanzas", subrayó Yong para explicar por qué decidieron continuar.
"Queridos amigos: gracias por todos vuestros buenos deseos y vuestras palabras amables. Nos han conmovido todas las tarjetas y los e mails que nos han llegado todos los días de la gente de todo el mundo. Vuestros cariñosos gestos nos han animado mucho mientras esperamos la intervención de la próxima semana.
Hemos estado rezando todos los días por nuestra operación. Estamos muy emocionadas de que por fin se lleve a cabo, ya que ¡llevamos 29 años esperándola.
Las dos hemos empezado este viaje juntas y esperamos que la operación nos lleve al final de este difícil camino. Y, así, esperamos comenzar nuevas y maravillosas vidas como dos personas separadas. ¡Que Dios os bendiga a todos!"


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124502
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América