El padre del teléfono móvil, el ingeniero norteamericano Martin Cooper, pronostica el desarrollo de usos hasta ahora poco desarrollados para los móviles, como su uso comercial para pagar una factura o sacar dinero de un banco.
No obstante, en su opinión, una de las principales áreas de desarrollo de la telefonía será la de la salud mediante terminales conectadas a un parche que registre las constantes vitales del usuario y las remita al ordenador de un centro sanitario, lo que permitiría, por ejemplo, evitar multitud de muertes por infarto. "Eso sería una revolución para la sanidad" a la que, recordó, Estados destinan entre el 15 y el 20% de su PIB para curar enfermedades que podrían prevenirse.