Las elecciones polacas siguieron el guión previsto y el liberal Bronislaw Komorowski fue el más votado, aunque sin alcanzar más del 50% de los votos, lo que le obligará a disputar la presidencia con el conservador Jaroslaw Kaczynski en la segunda vuelta, prevista para el 4 de julio.
Ambos candidatos se mostraron satisfechos por los primeros resultados de estos comicios, inicialmente previstos para otoño y adelantados tras la muerte del anterior jefe de estado, Lech Kaczynski, fallecido en un accidente aéreo el pasado diez de abril, en el que también perdieron la vida las 95 personas que le acompañaban, en su mayor parte, miembros de la élite del país.
En una primera reacción tras conocerse el resultado de los sondeos, Bronislaw Komorowski, jefe de Estado en funciones como presidente del Parlamento, se mostró complacido con las cifras que le dan una ventaja de hasta 12 puntos sobre su rival y anunció que en la segunda vuelta, luchará “intensamente” por cada voto, que será “como un auténtico premio”.