Costa Rica ha dado un paso firme hacia la conservación de lo que sectores ecologistas consideran un "oasis" en el pacífico americano, al crear el segundo área marina protegida más grande de la región después de las islas Galápagos.
Se trata de la llamada "Área Marina de Manejo de Montes Submarinos", rica en biodiversidad y sitio de alimentación, descanso y tránsito de cientos de especies que se movilizan a través de ella, creada este mes por decreto de la presidenta costarricense, Laura Chinchilla.

El director general de la Fundación ecologista MarViva, Jorge Jiménez, explicó a Acan-EFE que el área protegida ayudará a la buena salud del corredor marino del Pacífico Este Tropical y de la Isla del Coco, sitio que consideró como un "oasis" en el que habitan especies como atunes, tiburones, tortugas y ballenas.
"Esta es la segunda área marina protegida más grande del pacífico latinoamericano, con 9,600 kilómetros cuadrados", afirmó Jiménez.

El decreto presidencial estableció que en la nueva zona protegida se practicará una pesca regulada y se prohíbe la actividad de los grandes atuneros.
"Es una responsabilidad histórica con la cual buscamos establecer parámetros claros en defensa del ciclo de vida en una de las zonas de mayor riqueza marina del mundo, como lo es la Isla del Coco", expresó Chinchilla tras firmar el documento oficial.
El área protegida rodea a la Isla del Coco, a unos 500 kilómetros de tierra costarricense, considerada una de las zonas más ricas en biodiversidad marina del planeta y declarada en 1997 como Patrimonio Natural de la Humanidad por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).
Dentro de los 9,600 kilómetros cuadrados bajo protección se ubican las montañas submarinas Las Gemelas, que se elevan desde el lecho marino, a unos 2,000 metros de profundidad, hasta los 300 metros bajo el agua.
Según Jorge Jiménez, en ecología marina, este lugar se podría comparar con un "oasis en el desierto".
"Es un sitio donde se congrega una gran cantidad de fauna submarina, las corrientes suben gran cantidad de nutrientes, se forman cadenas alimenticias muy complejas y se crea endemismo", es decir, especies únicas en el mundo, afirmó el director de MarViva.
Ahora el gran reto para el Estado será lograr que el Área Marina de Manejo de Montes Submarinos cumpla su función de vigilancia, para lo que, según MarViva, se requerirá de al menos dos millones de dólares, que grupos ecologistas están en voluntad de recaudar.