El sujeto fue interceptado por los guardaespaldas a pocos metros de la canciller, que recorría junto a su huésped una escuela del barrio de Reinickendorf.
Según medios alemanes, el individuo pretendía protestar contra la ley aprobada por la cámara baja del Parlamento que permitirá guardar los datos de las llamadas telefónicas y consultas en Internet durante seis meses.
Hace unas semanas se produjo un incidente parecido, cuando un hombre se acercó al presidente alemán, Horst Köhler, en la entrega del Premio de la Paz de los Libreros Alemanes.