Durante el juicio, que duró una semana, la señora Darwin alegó "coacción marital", es decir, que había actuado en contra de su voluntad presionada por su marido, pero el jurado no tragó el anzuelo.
Desestimó esos argumentos de la defensa después de que la acusación presentase los correos electrónicos que la pareja se había intercambiado.
Al dictar sentencia, el magistrado aseguró que las "verdaderas víctimas" de la pareja habían sido sus hijos, Mark, de 32 años, y Anthony, de 29, quienes abandonaron el tribunal sin hacer declaraciones.