Un total de 25 oficiales y suboficiales del Ejército Nacional de Colombia, entre ellos tres generales, fueron separados ayer de su fuerza, debido a una investigación por la desaparición y muerte de una veintena de jóvenes.
El anuncio fue hecho por el comandante de las Fuerzas Militares, el general Freddy Padilla de León, en una conferencia de prensa conjunta con el presidente Álvaro Uribe y el ministro de Defensa, Juan Manuel Santos.
"No podemos permitir que se confunda la eficacia en la lucha contra los delincuentes con la cobardía para enfrentar a los delincuentes, y la distorsión de eficacia asesinando víctimas inocentes", afirmó Uribe.
El Presidente explicó que una comisión formada por el Ministerio de Defensa estableció que efectivos militares entraron en contacto con delincuentes para mostrar supuestos resultados operacionales y anunció la toma de "drásticas decisiones".
El Comité "ha encontrado que puede haber integrantes de las Fuerzas Armadas involucrados en asesinatos, y que hay fallas en procedimientos, en protocolos, en vigilancia", afirmó Uribe.
El Gobernante hizo referencia al caso de al menos una veintena de jóvenes de Soacha, populosa localidad cercana a Bogotá, que desaparecieron a comienzos de año y cuyos restos mortales fueron encontrados hace pocas semanas en fosas comunes de cementerios en el noreste del país.
Todos ellos fueron reportados como irregulares muertos en combate, según informó en su momento la Fiscalía General, que asumió la investigación penal de los hechos.
Los crímenes se registraron, principalmente, en el Norte de Santander, departamento de la frontera noreste con Venezuela y en el que estaban destacados los efectivos separados.
El grupo de removidos lo encabezan los generales Roberto Tito, José Joaquín Cortés y Paulino Coronado, comandantes de las divisiones séptima y dos del Ejército, y de la brigada 23, respectivamente.