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Septiembre, mes del privado de libertad


Aunque ha pasado inadvertido para muchos, septiembre es el Mes de las Personas Privadas de Libertad, y en Panamá, según datos estadísticos del Sistema Penitenciario, esta población asciende a 8,572, sin incluir la del Centro Femenino de Rehabilitación.
Diversos grupos que trabajan de cerca con los privados de libertad, sobre todo en Tinajitas, están realizando actividades para recoger fondos y brindarles un agasajo el próximo 30 de septiembre.
Lo cierto es que este mes encuentra a los privados de libertad viviendo en condiciones precarias en las cárceles del país, con problemas de hacinamiento, escasez de custodios, deficientes condiciones higiénicas, carencia de agua, alimentación insuficiente, problemas a los que hay que agregar el tráfico y consumo de drogas entre los detenidos, y los actos de violencia interna que han ocasionado víctimas, según ha denunciado el Comité Panameño por los Derechos Humanos en su último informe.
Aquí, argumentó, sería necesario afinar criterios para determinar quiénes requieren realmente el tratamiento.
Detalló que los criterios de hospitalización deben ser manejados por el médico y no ser asignados únicamente por un juez.
También detalló que algunos privados de libertad pueden tener conductas peligrosas para el personal del instituto, ya que allí no existe personal de seguridad.
Lo que se busca es que los criterios del hospital no sean violentados y evitar el internamiento de algunos pacientes por largos períodos de tiempo.
En tanto, una fuente de la Corte Suprema de Justicia aseguró que a los pacientes remitidos al Instituto de Salud Mental se les da un seguimiento y además se solicitan informes periódicos sobre su condición, los que son remitidos al magistrado que estaba manejando el caso.
También señaló que corresponde al Instituto de Medicina Legal realizar una evaluación del reo y determinar si se mantiene dentro del hospital.
Manifestó que los magistrados del Segundo Tribunal de Justicia no son quienes controlan las salidas de los reos que van al Instituto de Salud Mental.
La fuente explicó que quienes logran curarse satisfactoriamente de su condición, deben retornar a su centro penitenciario a culminar su condena.
En ese sentido, el director de Asistencia y Coordinación Penitenciaria del Ministerio Público, Diomedes Kaa, aseguró que la cárcel es el umbral del manicomio, debido a que las condiciones de vida en estos lugares es muy dura.
El Ministerio Público está urgiendo los proyectos para mitigar las carencias de los privados de libertad, en especial de aquellos detenidos de manera preventiva y que están a órdenes de los despachos de instrucción.
Los reos con padecimientos mentales se les hace evaluaciones periódicas y una vez recuperan su condición normal deben retornar al penal para cumplir su pena.


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202602
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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