Dieciséis rehenes que murieron en el asalto al teatro de Moscú, invadido por un comando checheno, fueron enterrados ayer, en los primeros funerales de las 117 víctimas entre los rehenes registradas en esta tragedia, informaron fuentes oficiales.
Según informaciones recogidas, los funerales se celebraron en cuatro cementerios diferentes en Moscú.
Hoy, serán enterradas otras 40 víctimas, agregaron las mismas fuentes.
Por otra parte, el presidente Vladimir Putin, ordenó al Gobierno redactar una nueva versión de la doctrina de seguridad nacional del país que haga del Ejército un instrumento poderoso y rápido del poder del Estado.
En tanto, el fiscal de Moscú, Mijaíl Avdiukov, afirmó que 45 de los rehenes que fallecieron en la operación de los comandos fue por herida de bala.
Por otro lado, cuatro personas murieron ayer cuando rebeldes chechenos derribaron un helicóptero militar ruso con un misil antiaéreo portátil.
Por otro lado, carpas, colchonetas y paraguas rodean el improvisado campamento de militares y cientos de opositores en la Plaza Altamira, desde hace una semana.
“Nos quedamos aquí hasta que el pueblo esté aquí”, dijo el general de brigada del Ejército, René Sericia, uno de los 14 rebeldes.