Los restos mortales de 419 esclavos muertos hace tres siglos serán enterrados de nuevo ayer y hoy en Nueva York entre ceremonias de homenaje y reivindicación que recuerdan que la esclavitud no fue un fenómeno exclusivamente sureño.
"Esta es nuestra historia y está aquí, tangible y física. Es la prueba adecuada para borrar de golpe cualquier negación. Nuestra gente ayudó a la construcción de esta ciudad y lo hicieron encadenados", indicó a la AFP,Marcia Hayes, una profesora del barrio de Harlem que acudió al funeral.
Las osamentas fueron descubiertas en 1991 durante unos trabajos de construcción en el sur de Manhattan en los que empezaron a aparecer ofrendas funerarias y restos de ataúdes.
El hallazgo recordaba la existencia de la "pequeña Africa", un barrio de los albores de Nueva York poblado por esclavos y esclavos liberados, que precedió a las pequeñas Irlanda, Alemania e Italia que tuvo la ciudad.