Serbia le ofreció a Kosovo una bandera, un himno, una fuerza policial, selecciones deportivas y oficinas de representación en el exterior, pero excluyó la soberanía para su controvertida provincia.
El presidente serbio, Boris Tadic, admite la enemistad histórica entre albaneses y serbios e incluso muestra "comprensión" por el autogobierno, pero descarta ceder la independencia.