Vesna Bernardic y Snezana Stanojevic Zagreb/Belgrado /EFE /@Panamaamerica
La tensión entre Serbia y Croacia y, en general, el delicado equilibrio geopolítico en los Balcanes se está agravando por el éxodo migratorio, con una sucesión de cierres de fronteras y acusaciones que dejan en un segundo plano la situación de miles de refugiados que huyen de la guerra.
Croacia y Serbia continuaron con su política y mensajes de represalias y bloqueos fronterizos. Si Zagreb cerró el pasado lunes el paso de los camiones serbios, Belgrado ordenó la pasada medianoche el veto a las mercancías croatas.
En respuesta, el Gobierno croata comenzó a impedir el paso a su territorio de vehículos matriculados en Serbia e incluso de sus ciudadanos, aunque esto último solo durante algunas horas ayer.
El origen del conflicto está en quién debe atender a los miles de refugiados que cruzan los Balcanes, procedentes de Siria, Irak o Afganistán, camino del asilo que esperan recibir en Alemania u otros países ricos de europa Occidental.
Hasta el martes, la ruta pasaba desde Serbia a Hungría y continuaba hacia Austria y Alemania.