En toda Serbia se produjeron ayer protestas masivas y manifestaciones de solidaridad con los serbios de Kosovo, en respuesta a la ola de violencia étnica desatada contra ellos el miércoles en esa provincia.
Decenas de miles de ciudadanos de Belgrado, encabezados por el Gobierno en pleno y altos dignatarios eclesiásticos, partieron ayer, poco después del mediodía, en una marcha pacífica hacia el templo de San Sava, donde tuvo lugar una plegaria por el pueblo serbio minoritario en Kosovo.
La liturgia fue oficiada por el obispo Amfiloje Radovic, quien dijo que el objetivo de la plegaria era hacer entrar en razón a los poderosos de este mundo para que impartan justicia.
Añadió que si la comunidad internacional sigue sin proteger al pueblo y los objetos sagrados serbios en Kosovo, entonces forzará "a este pueblo a defender su ser y su dignidad".
Los comités parlamentarios de Kosovo y de Defensa y Seguridad decidieron ayer que el presidente del Parlamento, los jefes de los grupos parlamentarios y los máximos representantes estatales y eclesiásticos se unan a otra manifestación convocada ante la Mezquita de Belgrado.
La mezquita fue incendiada la noche del miércoles al jueves por un grupo de jóvenes nacionalistas serbios que se enfrentó a pedradas y con otros objetos con la Policía. El Gobierno ha pedido calma y no responder a la violencia con violencia.
Unos 900 serbios se refugiaron en los campos de la Fuerza multinacional de la OTAN (Kfor) para huir de la violencia de los albaneses, que incendiaron siete pueblos serbios y 25 edificios religiosos ortodoxos, según un balance comunicado ayer por la noche a la AFP por una fuente próxima a la Kfor.
"Unos 900 serbios se refugiaron en los campos de la Kfor y siete pueblos serbios fueron incendiados", declaró esa fuente, que no quiso ser identificada.
La Kfor evacuó a esos serbios de los pueblos de Obilic (centro), Kosovo Polje (centro), Belopolje (oeste) y del norte de Prizren (suroeste), señaló esa fuente, que dio los nombres de las localidades incendiadas.
2 de marzo: Entre 170 y 180 personas murieron y unas 550 resultaron heridas en atentados casi simultáneos en la ciudad santa chiíta de Kerbala y en una mezquita chiíta de Bagdad, cuando millones de miembros de esa comunidad observaban el duelo de Achura. Fue el atentado más sangriento desde la caída del régimen.
17 de marzo: Un atentado suicida con coche bomba frente a un hotel del centro de Bagdad dejó siete muertos, seis iraquíes y un británico, y 35 heridos.