Los jóvenes estadounidenses han encontrado una nueva manera de divertirse, fotografiarse desnudos con el móvil y enviar mensajes con las imágenes, una tendencia conocida como "sexting" que cada vez preocupa más a los padres.
Este es el nombre del último fenómeno que mezcla dos factores explosivos: adolescentes y nuevas tecnologías, y que ha puesto de relieve una importante cuestión legal, se trata de una simple travesura, o es más bien pornografía infantil.
Los jóvenes se fotografían parcial o completamente desnudos y reenvían las fotos a sus amigos más cercanos. El problema viene cuando excede esos límites y la broma se convierte en humillación.
La organización no gubernamental de Prevención de Embarazos Imprevistos entre Adolescentes ha estudiado este fenómeno, preocupada por el hecho de que un 20% de los jóvenes de entre 13 y 17 años ha mandado alguna imagen o vídeo suyo desnudo o semidesnudo, según una encuesta.