El primer ministro de Israel, Ariel Sharon, prometió ayer que seguirá adelante con su plan de abandonar Gaza a pesar del humillante rechazo por parte de su propio partido a su iniciativa de armar una coalición con el Partido Laborista, que respalda la retirada.
El partido derechista de Sharon, el Likud, que enfrenta una rebelión interna, propinó una contundente derrota al líder israelí el miércoles por la noche, cuando votó a favor de prohibirle que negocie un gobierno "de unidad" con la oposición laborista de centroizquierda.
Si Sharon desafía la decisión del Likud, como lo ha hecho en el pasado, podría provocar un cisma en el mayor partido de Israel o arriesgarse a una convocatoria de elecciones anticipadas que podrían estancar la retirada de la Franja de Gaza.
Pese al revés, Sharon indicó que tiene la intención de mantener los esfuerzos para reconfigurar su coalición y restaurar la mayoría parlamentaria que necesita para llevar a cabo su plan, que prevé la evacuación de Gaza de todos los soldados y los colonos el próximo año.
Aparentemente imperturbable por la crisis en ciernes, el premier israelí inició ayer una semana de vacaciones.
El Parlamento no sesionará hasta octubre.