El primer ministro israelí, Ariel Sharon, se distanció ayer de su promesa de no lastimar al líder palestino Yasser Arafat, un compromiso personal que había asumido ante el presidente estadounidense George W. Bush.
En una serie de entrevistas con medios de prensa Sharon también reveló el alcance de su plan unilateral para abandonar territorios ocupados.
El primer ministro israelí dijo que planea remover todos los asentamientos de la Franja de Gaza, pero no más de cuatro de Cisjordania, lo que podría demorar "por varios años" la creación de un estado palestino".
"No puedo responder por su seguridad personal", dijo Sharon en relación con Arafat, el presidente palestino a quien Israel acusa de fomentar la violencia en los últimos tres años de conflicto. Arafat niega las acusaciones israelíes.
"Quienquiera que mate judíos u ordene matar a judíos o ciudadanos judíos (...) es un hombre marcado", dijo Sharon a Ynet, el sitio de Internet del periódico Yedioth Ahronoth.
La Casa Blanca advirtió ayer a Ariel Sharon sobre cualquier iniciativa contra el presidente de la autoridad palestina estimando que ello no aportaría ninguna solución para poner fin al conflicto israelo-palestino.
"El primer ministro Sharon conoce muy bien nuestra opinión. Hemos indicado claramente que enviarlo al exilio u otra cosa no forma parte de la solución para remediar la situación en Medio Oriente", declaró el portavoz de la presidencia estadounidense Scott McClellan.