El primer ministro de Israel, Ariel Sharon, se reunió con su gabinete ayer para discutir su plan de paz en el que propone zonas de separación entre israelíes y palestinos. Sharon presentará esta propuesta al presidente de Estados Unidos, George W. Bush, en la reunión que ambos mantendrán la semana próxima en Washington. Por su parte, en Ramala, el presidente del gobierno autónomo palestino, Yasser Arafat, fue citado por Radio Israel respaldando la idea de una conferencia internacional en el Medio Oriente anunciada por el secretario de Estado estadounidense, Colin Powell.
Mientras, la situación en la basílica de la Natividad en Belén seguía bloqueada ayer, mientras el ejército israelí efectuó incursiones en Nablusa, Cisjordania. Las negociaciones a nivel local para levantar el asedio israelí de la basílica de la Natividad, que el jueves ingresó en su segundo mes, fueron interrumpidas ayer hasta nuevo aviso y "la situación no es alentadora", dijo el alcalde de Belén, Hanna Nasser.
De hecho, esas discusiones parecen haber sido reemplazadas por negociaciones entre bastidores a muy alto nivel, con la participación de norteamericanos y británicos. Nasser dijo que esas conversaciones podrían arrojar resultados antes de mañana..
Mientras, el ejército israelí efectuó ayer nuevas incursiones en los territorios. La más importante tuvo lugar en Naplusa, norte de Cisjordania, donde murieron dos palestinos, entre ellos un policía. Un oficial israelí murió y otro resultó herido en esa incursión que según el ejército buscaba "desbaratar actividades terroristas".
El brazo armado del movimiento radical palestino Hamas, las Brigadas Ezzedin al Qassam, reivindicaron ese ataque en Naplusa. Once palestinos fueron detenidos y un coche que contenía explosivos fue destruido antes de que las fuerzas israelíes se retiraran al promediar la mañana.