EL PARTIDO Likud del primer ministro Ariel Sharon votó ayer a favor someter a un referéndum nacional el plan de retirarse de la Franja de Gaza y partes de Cisjordania, algo que podría retrasar o incluso frustrar la iniciativa.
Sharon, sin embargo, soslayó la resolución no vinculante y dijo que se atendrá a las decisiones ya tomadas por la Knéset (Parlamento).
Tras acordar por adelantado la votación, Sharon encaró a sus detractores, entre ellos su canciller y su ministro de Hacienda, quienes insistieron que ya que el primer ministro pasó de respaldar la expansión de los asentamientos a desmantelarlos, el público israelí debería tener voz en el asunto.
"La mayoría de la población respalda tanto la retirada como el referéndum", dijo el ministro de Relaciones Exteriores Silvan Shalom. Esa retirada significará el desmantelamiento, por primera vez, de asentamientos tradicionales tanto en Cisjordania como en la Franja de Gaza. Nunca hubo un referéndum en Israel.
Sharon no mencionó la idea del referéndum, que considera una táctica para retrasar el repliegue. En lugar de ello, se refirió a la aprobación parlamentaria del mes pasado de la retirada.
"La decisión de la Knéset será ejecutada conforme a lo aprobado", declaró entre abucheos de los asistentes.
Fortalecido por el apoyo recibido en la conferencia de Londres, el presidente palestino, Mahmud Abbas, pidió ayer la intervención del presidente egipcio, Hosni Mubarak, a favor de la reanudación de los contactos con Israel.
Abbas, quien llegó a Egipto tras participar en la conferencia de Londres sobre las reformas de la Autoridad Palestina y viajar a Bruselas, se reunió con el general Omar Suleiman, jefe de los servicios de información egipcios encargado del dossier israelo-palestino.
Sharon insiste en retirada de Gaza
Sharon se enfrentó a los "duros" del Comité Central del Likud, que exigen un referendo en Israel sobre la retirada.