Igual que Shlomi, hay otros cinco y medio millones de israelíes que no saben qué vendrá en el horizonte. Más aún cuando su principal dirigente político, Ariel Sharon, deja abruptamente el mando de la mayor potencia del Medio Oriente.
Con la salida del poder de Ariel Sharon, de 77 años, el panorama político de Israel (y porqué no del Medio Oriente), sufrirá cambios drásticos que incluso puede llevar a un "callejón sin salida", con la posibilidad de una confrontación entre Jerusalén y el régimen islamista de Irán.
Es importante considerar que Israel estaba en medio de la campaña política, de cara a las elecciones parlamentarias del próximo 28 de marzo y Sharon había comenzado a crear una nueva fuerza política, denominada "Kadima", para ser una alternativa entre los dos partidos tradicionales más grandes en el Estado hebreo, el Laborismo y el Likud.
Paradójicamente, el día en que Sharon inscribe Kadima, tras renunciar al Likud, sufre un derrame cerebral, el segundo en menos de un mes.
Jeremy Bowen, corresponsal de la BBC en Jerusalén, alertó que la enfermedad de Sharon cambia todos los cálculos políticos en Israel. Sondeos realizados por el diario hebreo Yediot Ahronot indican que el partido Kadima podría ganar 39 de las curules del parlamento (Kneset), los laboristas alcanzarían 20 puestos y el Likud unos 16.
La cartera de primer ministro quedó bajo el mando de Ehud Olmert, el ministro de Finazas y Comercio, por lo que es de suponerse que el nuevo líder sea quien se postule por "Kadima" y continuar el programa de trabajo de Sharon.
A más de 2, 000 kilómetros de distancia está Irán, que vigila con atención a su archienemigo, Israel. Para colmos, el presidente iraní, Mahmud Ahmadinejad, a hecho declaraciones inflamatorias como tildar de mito el Holocausto hebreo, que entre 1939 y 1945 generó en la muerte de seis millones de judíos, o de exigir a Alemania y a Austria de albergar un Estado hebreo para reemplazar a Israel en Oriente Medio.
Todos los expertos coinciden en que un régimen "moderado" como el que puede dirigir Ehud Olmert y el partido "Kadima", sería menos grave que poner a "Bibi" Netanyahu al frente del Gobierno israelí.
Entre marzo y septiembre de este año, para coincidencia, el régimen islámico de Irán estará bajo presión de la comunidad internacional, para que detenga su programa nuclear, del cual se sospecha intenta desarrollar armas de destrucción masivas.
Tanto Olmert como Netanyahu han tratado con los palestinos y los países árabes, tomando medidas radicales. Cuando fue alcalde de Jerusalén, Olmert permitió construir un túnel en la Explanada de las Mezquitas, por ejemplo. También ha negociado con los palestinos acuerdos de seguridad.
Los generales y comandantes del Ejército hebreo hasta han sugerido tomar acciones como bombardear Irán, eliminando las plantas atómicas persas.
El político que dirija a Israel debe tomar una postura coherente frente a acciones militares contra Teherán, para evitar un polvorín radiactivo en Medio Oriente.