Unos 14,000 franceses, 210 españoles y 500 italianos residen en Costa de Marfil, donde la situación se ha deteriorado a raíz de ataques de la aviación marfileña contra varias posiciones rebeldes y una francesa en Buaké (centro), que dejaron 10 muertos, entre ellos 9 militares franceses.
Ayer por la tarde, la situación era "muy tensa en Abiyán, en particular en torno al Hotel Marfil", situado en el barrio de Cocody, pero en el resto del país imperaba la calma, aseguró desde París la ministra francesa de Defensa, Michele Alliot-Marie.
De hecho, por lo menos siete manifestantes marfileños murieron ayer en Cocody al ser alcanzados por disparos de intimidación de los militares franceses.
El Consejo de Seguridad de la ONU debatía ayer un proyecto de resolución de Francia, que prevé sanciones contra Costa de Marfil y podría votarlo hoy.
La Casa Blanca instó al presidente marfileño, Laurent Gbagbo a "poner fin inmediatamente a la violencia".
El presidente de Sudáfrica, Thabo Mbeki, viajó a Costa de Marfil, en un esfuerzo de naciones africanas por poner fin a la violencia.
La situación se puso al rojo vivo en Costa de Marfil el pasado fin de semana, con la muerte de nueve soldados galos en un ataque aéreo perpetrado por las fuerzas del régimen del presidente Laurent Gbagbo.
En represalia, la casi totalidad de la fuerza aérea marfileña fue destruida por militares franceses desplegados en el país desde hace dos años.