"Mi hija está en ese edificio muriéndose de hambre" dijo Mary Schindler, la madre de Terri Schiavo, que hoy tiene 41 años y se encuentra en medio de una tortuosa batalla legal sobre el destino de su hija que aún se procesa en el Congreso de Estados Unidos y la legislatura de Florida.
"ella es mi vida. Le estoy rogando al gobernador Jef Bush y a los políticos de Tallahassee, al presidente (George W.) Bush y a los políticos en Washington que por favor salven a mi pequeña niña", dijo Schindler.
En un intento para impedir que sea desconectada, legisladores en Washington, idearon una citación para que la mujer en coma desde hace 15 años y los demás involucrados en el caso testifiquen ante el Congreso.
Pero el juez de Florida a cargo del caso estimó que Schiavo no quería vivir conectada con un tubo que la alimentase -tal como sostiene su esposo Michael Schiavo- e hizo caso omiso a la petición del Congreso.
"La nutrición e hidratación de Terry fuern interrumpidos", informó la fundación Terri Schindler-Schiavo en su página web de este viernes.
Schiavo permanece postrada hace 15 años en un hospital de Florida luego de entrar en un coma vegetativo cuando se detuvo su corazón y sufrío severos daños cerebrales.
Los médicos indican que su condición es irreversible.
Pero sus padres, Bob y Mary Schindler, que batallaron durante años para dejar a su hija con vida, insisten en que ella puede escuchar y comprenderlos, que su estado puede mejorar con mejores tratamientos, y que están determinados a asumir su cuidado.
"Michael tiene su propia familia ahora", señaló a CNN, la hermana de Terri, Suzanne Vitadamo. "El tiene una novia, hijos. Nosotros le pedimos que se ocupe de su familia y nosotros de la nuestra".
La eutanasia es un asunto controvertido en Estados Unidos, donde sólo uno de los 50 Estados aprobó el derecho a morir a aquellos enfermos terminales.
La "mayor esperanza" de la familia radica en el Congreso, que mañana puede aprobar una Ley Federal que afecte este caso.