Un poderoso sismo sacudió ayer las zonas devastadas por el movimiento telúrico del lunes en el centro de Italia, obligando a rescatistas y vecinos a huir de los edificios dañados en L'Aquila.
Bloques de hormigón cayeron de los edificios y el sismo se sintió incluso en Roma.
Sismólogos de Estados Unidos dijeron que la réplica tuvo una magnitud de 5.6 grados; el epicentro fue cerca de L'Aquila.
La cifra de muertos llegó a 230, mientras los rescatistas buscan desaparecidos.