BOLIVIA DECRETÓ ayer la ruptura de un contrato internacional para neutralizar una huelga indefinida en la ciudad más pobre del país, tras fracasar en otro intento por satisfacer las demandas que paralizaron también la región de mayor peso económico.
El gobierno anunció a la prensa que el presidente Carlos Mesa aceptó promulgar un decreto que pondrá fin a una concesión a la empresa Aguas del Illimani, subsidiaria de la francesa Suez Lyonnaisse des Eaux, que desde 1997 administra los servicios de agua potable y alcantarillado de La Paz.