El cómo y el cuándo de la reconstrucción de la región de Los Abruzos, devastada por el movimiento telúrico de 6.3 grados en la escala de Richter del lunes y cuyo suelo no deja de temblar, se convierte ahora en una de las mayores preocupaciones para las autoridades italianas.
“Ya que muchas personas han ofrecido sus propias casas para ayudar a los evacuados del terremoto, yo también haré lo que pueda ofreciendo las mías”.
Berlusconi, además, aprobó en Consejo de Ministros las primeras medidas económicas para los afectados.