Si los rebeldes ucranianos derribaron el avión malasio de pasajeros con 298 personas a bordo pudo deberse a que no tenían funcionando todos los sistemas debidos para distinguir entre una aeronave civil y una militar, afirmaron el sábado expertos.
Funcionarios estadounidenses dijeron el viernes que creen que el Boeing 777 fue derribado con un cohete antiaéreo SA-11 disparado desde alguna parte de la región oriental de Ucrania bajo control de los separatistas pro rusos.
La embajadora estadounidense ante la ONU, Samantha Power, dijo que los rusos podrían haber entregado asistencia técnica a los rebeldes para manejar ese sistema antiaéreo.
Sin embargo, para que el sistema, conocido también como Buk, funcione correctamente, en teoría debe estar conectado a un mando central de radar y no disparar autónomamente.
Según Pavel Felgenhauer, destacado columnista de asuntos de defensa que escribe para Novaya Gazeta, un periódico en Moscú crítico de los asuntos rusos, sobre la base de la información disponible hasta el momento, los rebeldes carecen de todos los sistemas necesarios para operar debidamente el Buk.
"(Los rebeldes) pudieron fácilmente haber cometido un error trágico y haber derribado el avión de pasajeros cuando lo que querían era derribar un avión de transporte ucraniano'', agregó.
Constantín Sivkov, director de la Academia de Problemas Geopolíticos, citado el viernes en un despacho de la agencia noticiosa estatal rusa RIA Novosti, dijo que los cohetes Buk "deben estar conectados con sistemas externos de identificación de objetivos. Es un sistema completo. Y lo cierto es que los insurgentes no tienen radiolocalizadores''.