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Sindicalista volverá para "derrocar" a Chávez


El líder sindical venezolano Carlos Ortega anunció ayer en Miami que regresará a Venezuela para "trabajar clandestinamente" por el "rescate" de la democracia en su país.
"Voy a Venezuela a trabajar clandestinamente para sacarlos" a los miembros del gobierno, dijo Ortega en una marcha organizada para protestar contra Hugo Chávez y Fidel Castro.
Por su parte, Chávez calificó ayer de "fariseos hipócritas" a agencias de la OEA y de la ONU que han criticado sus políticas laborales y de derechos humanos, y advirtió que defenderá su gobierno "cueste lo que cueste".
Otro cuartel, el de Tshatshi, fue también atacado, afirmaron habitantes de la zona, que sostuvieron además que los atacantes tuvieron "apoyo local".
Al mismo tiempo fueron atacados la base naval sobre el río Congo y otros cuarteles, al igual que las instalaciones del aeropuerto militar de Ndolo, situado en el casco urbano de la capital congoleña y cuyas instalaciones utiliza actualmente la Misión de la ONU en el Congo (MONUC).
La embajada de España en Kinshasa informó de que no hay noticias de que los ciudadanos españoles hayan sido afectado por los acontecimientos de esta madrugada.
El ministro Kamerhe aseguró que las fuerzas gubernamentales lograron capturar varios de los supuestos golpistas.
Fuentes contactadas por EFE sostuvieron que en los tiroteos de ayer en Kinshasa, especialmente en la ocupación por los supuestos golpistas del arsenal situado en el Campo Kolkolo, hubo "al menos unos 50 muertos y 16 capturados".
Una portavoz de la MONUC en Kinshasa, Patricia Tome, confirmó a la radio OKAPI que el balance de víctimas "podría ser más importante" de lo que se anunció.
Todo apunta a que el ataque fue lanzado desde Brazzaville, justo al otro lado del río, según una fuente de la Presidencia de la RDC, que señaló que uno de los objetivos fue la base naval en Kinshasa.
Testigos afirman que militares de la RDC dispararon hacia Brazzaville, y que algunos proyectiles de mortero llegaron a alcanzar la capital del Congo.
No se descarta que el ataque fuera lanzado por partidarios de Mobutu Sese Seke, derrocado por Laurent Desiré Kabila, padre del actual presidente.
Entre el lunes 10 y martes 11 de febrero, recuerdan, su madre estaba clara y comenzó a contar que sólo se recordaba de la conversación que había sostenido con Noel. Ese mismo lunes el doctor le informó a sus hijos que lo que tenía Maritza era muy grave y se tendría que embolizar. Le dijo que había que realizarse antes un examen de arteriografía, que escapaba de sus manos, porque el aparato de cineangio del Complejo estaba dañado y el examen costaba unos B/. 15 mil.
Posteriormente, investigan en una clínica privada para hacerlo, allí les informan que sin un diagnóstico médico no podían darle el precio. Solicitan ese diagnóstico y recibieron negativas.
Por fortuna el proceso para la aprobación de la arteriografía fue rápido, duró sólo tres días en los que tuvieron que subir y bajar escaleras y ayudarse con contactos que agilizaron todo.
El martes 10 de febrero se les informa que la aprobación había sido recibida por la enfermera del laboratorio de neurocirugía, pero había un problema, otros pacientes estaban antes que Maritza y había que programarlos.
Para los hermanos Martínez Céspedes era fundamental que el examen se le hiciera a su madre antes de carnaval, pero no había cupo.
El 25 de febrero, miércoles de ceniza, a eso de las 8:30 a.m. Maritza Céspedes cae en coma. El día anterior sus hijos la habían dejado tranquila, comía e incluso se sentaba para que la limpiaran, ellos pensaron cuando fueron avisados que a su madre le harían por fin el examen.
Se les había dicho que probablemente entre el 1 y 5 de marzo se le realizaría la arteriografía, pero en la semana del 16 de febrero, en los pasillos la misma Maritza escucharía y le transmitiría a sus hijos que se le practicaría el 27 de febrero, precisamente el día en que falleció.
"Nadie te dice nada, la información que teníamos prácticamente se la sacábamos a las enfermeras y doctores, incluso llegamos a llevarles comida a las mises para ganarnos su confianza y que nos permitieran estar con ella", sostiene Evelyn.
Su madre se quejaba de constantes dolores de cabeza, principalmente en horas de la noche. En muchos casos no podía dormir porque nunca apagaban la luz en la sala, el televisor constantemente estaba encendido. En varias ocasiones cuando la fueron a visitar la encontraban con las uñas sucias, porque cuando quería hacer sus necesidades las enfermeras solo le pasaban una paleta para que ella se aseara a pesar de que ya no veía bien.
"Le recordaba a las enfermeras cuando le tocaban las medicinas", dice Noel. Incluso, sabiendo ella que sus dolores se agudizaban en horas de la madrugada y no en el día, los medicamentos que se le administraban los guardaba para tomárselos a esa hora, recuerdan que les dijo.
"Mi madre nos dijo que aguantaba las ganas de orinar hasta que alguno de nosotros llegara, porque si le pedía a una enfermera que la ayudaran, ellas se molestaban", destacó Sheyla.
Para los hijos de Maritza algo les ha quedado claro con la muerte de su madre, "el que entra en semi-intensivos de neurocirugía no sale vivo", de echo recuerdan que con su madre entraron dos pacientes que fallecieron antes que ella.
Noel todavía no se explica cómo si se daba un cupo por día, y al inicio había tres pacientes antes que su madre y luego ocho; su progenitora tuvo 22 días, cuando se suponía que a esos casos ya se les había dado curso. "Las matemáticas no cuadran en la CSS", dijo Noel al tiempo que se interrogó ¿qué probabilidades de vida hay en esas matemáticas, porque nunca concuerdan?
Noel, Sheyla y Evelyn saben que con exponer su caso a la luz pública no revivirán a su madre, pero sí alertarán a muchos de las cosas que están sucediendo y de alguna forma les hace sentirse menos impotentes ante el dolor de perder a su madre. Este caso ellos lo expusieron el 5 de marzo, cuando se decidieron a repartir por diversos pisos y en la entrada del Complejo Hospitalario Metropolitano una nota a la que titularon "Un cupo para vivir", algo que le valió el que fueran expulsados por la seguridad de la institución de los predios del edificio, porque según les dijeron no estaban autorizados para repartir esos volantes.
Maritza Céspedes murió el viernes 27 de febrero a las 12:30 del mediodía, aunque estuvo 22 días esperando por un examen que nunca llegó, su cuerpo sólo podía permanecer en semi-intensivos una hora o sería llevada a la morgue, en donde por ser fin de semana, quedaría hasta el lunes 1 de marzo. Sus hijos agilizaron todo, subieron y bajaron varias veces escaleras para que el cuerpo de su madre les fuera entregado de inmediato.
Esto caso evidencia que el problema de la CSS tiene más que aspectos de mala administración o de incluso corrupción, el problema de fondo es los cientos de asegurados y beneficiados que no pueden tener un servicio digno por el cual están pagando y por no tenerlo, pierden su vida.
El cineangiógrafo del Complejo Hospitalario Metropolitano estuvo dañado por espacio de 14 meses. Hace tan sólo dos semanas se reparó, pero según nos informara una fuente que pidió reserva de su nombre, se le hicieron pruebas de aceptación y no daba los parámetros requeridos, por lo que no se está usando.
Cabe señalar que un estudio de rayos X en un cineangiógrafo puede costas aproximadamente B/. 1,000.


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148470
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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